Una de las primeras preguntas al comenzar un proyecto suele ser:
-Y todo esto que hemos explicado, ¿cuánto se tarda en desarrollar?
-Pues… depende.
Efectivamente, como en muchas otras profesiones, la palabra clave para poder cuantificar, medir, diseñar, considerar, valorar o como se quiera llamar es “depende”.
Es común que tras arrancar con esta afirmación el interesado se queje -con motitvo-:
-¡Eso no dice nada!
Y a la vez, sí.
Es normal pensar que una valoración así sea una tomadura de pelo o falta de rigor. Habrá quienes se escuden en ella como comodín para ganar tiempo o con cualquier otra intención. Y ciertamente es algo que no gusta afirmar constantemente.
Sin embargo, cuando alguien con años de experiencia, conocimientos y buena fe la saca en la conversación, bien merece una reflexión por parte de todos. Pues indirectamente se está afirmando una idea más principal: hay cosas que se escapan del proyecto y valorarlo se hace difícil.
De tal manera, una primera lección es clara. Si en un proyecto no aparece dicha palabra, es que las cosas van bien: existe definición de todos los aspectos importantes. Por contra, su aparición es sintomática de que hay detalles importantes que no están claros y deberían tratarse.
Pues ninguna solución planteada es transversal y común per se. Aunque haya proyectos que se parezcan, los retos que cada uno plantea y sus contextos los hacen únicos. Y, como tales, han de valorarse con sus particularidades. Que una propuesta A con tres integraciones pueda ofrecerse asequible para el proyecto B, no signifiquen que casen.
Aparte de la propuesta en sí, puede evidenciarse por parte del cliente indefinición en muchos términos. Puede estar muy concienciado de que quiere cambiar pero el querer no significa en ocasiones el cómo cambiar. Nuestro aporte es precisamente ayudar en esa guía del cambio si bien de la mano, proponiendo opciones en base a criterios. Pero dichas soluciones precisamente dependen de establecer esos criterios.
En definitiva, cuando aparezca dicha palabra es importante tener en cuenta una mini-guía de bolsillo para aceptar esa realidad y reflexionar en conjunto como resolverla. Aquí unas pequeña lista de temas a revisar:
- Stakeholders
- Meta y objetivos
- Tiempos
- Funcionalidades
- Alcances
- Tecnologías implicadas
- Limitaciones/riesgos
Porque en la vida, ¡todo depende!
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